Alma de Nogal : Los Chalchaleros

lunes, 1 de marzo de 2010

INDIA : SE QUEMÓ LA TIERRA ...

The Wall Street Journal Febrero 23

La revolución verde se marchita en India
El uso excesivo de un fertilizante fuertemente subsidiado ha dañado tanto la tierra que el país debe importar más alimentos

Por Geeta Anand
Sohian, India


La revolución verde de India se está marchitando.
En la década de los 70, India aumentó de forma radical la producción de alimentos, lo que finalmente le permitió a este gigante alimentarse solo. Sin embargo, el esfuerzo del gobierno para mantener ese milagro al alentar entre los agricultores el uso de fertilizantes, se le ha vuelto en contra y ahora el país depende cada vez más de comida importada.

Geeta Anand recorre los campos de India para ver cómo el abuso de los fertilizantes le está quitando la productividad a las tierras de ese país.
Durante más de tres décadas, India ha subsidiado fuertemente los fertilizantes.


Pero el uso excesivo de una clase —urea— desgasta tanto la tierra que las cosechas de algunos cultivos han caído y los niveles de importación van en aumento. Lo mismo ocurre con los precios de los alimentos, que se dispararon 19% el año pasado. El país ahora produce menos arroz por hectárea que sus vecinos mucho más pobres: Pakistán, Sri Lanka y Bangladesh.
El declive de la agricultura toma cuerpo como uno de los temas políticos más candentes en la mayor democracia del mundo.
El 18 de febrero, el gabinete del primer ministro Manmohan Singh anunció un nuevo programa de subsidios que entrará en efecto en abril. La meta es recuperar la tierra al darles a los agricultores incentivos para usar una mejor mezcla de nutrientes. Aun así, el gobierno dejó vigente el viejo subsidio para urea, lo que significa que los agricultores seguirán teniendo un gran incentivo para usar dicho fertilizante.

Akshay Mahajan para the Wall Street Journal
Bhupinder Singh, recorriendo su cultivo de trigo
.

El golpe a la revolución verde pesa mucho sobre el futuro de India. El país de 1.200 millones de habitantes se ha posicionado como un impulsor del crecimiento global y como una potencia comercial significativa para las próximas décadas. No obstante, podría sufrir para llegar ahí y para regresar a los días de crecimiento económico de 9%, a no ser que encuentre la manera de revitalizar su agricultura, de la que aún depende la mayoría de sus ciudadanos.
La agricultura está rezagada detrás de otras industrias como la manufactura y servicios, y reportó un crecimiento inferior a 2% en los últimos informes del Producto Interno Bruto. La inflación de dos dígitos sobre la comida y la caída en las cosechas significan menos dinero en los bolsillos de los indios rurales.
India gasta en importaciones de alimentos casi el doble de lo que gastaba en 2002, según el Ministerio de Agricultura. Las importaciones de trigo alcanzaron 1,7 millones de toneladas en 2008 frente a las 1.300 toneladas en 2002. Los precios de los alimentos subieron 19% el año pasado.
Vale aclarar que hay puntos positivos. Funcionarios afirman que el país podría producir una cosecha de trigo récord este año gracias al buen clima, de no mediar lluvias o granizo. La cosecha del año pasado fue mejor que la esperada, lo que les da esperanzas a algunos de que se revertirá la tendencia a importar.
Detrás del empeoramiento del panorama se encuentra la política agrícola del gobierno. En un intento por impulsar la producción de alimentos, ganar votos de los agricultores y alentar la industria doméstica de fertilizantes, el gobierno ha elevado su subsidio de urea a lo largo de los años, y ahora paga alrededor de la mitad del costo de producción del sector. Permitir que el precio de la urea aumente de forma significativa casi con seguridad desataría protestas en la India rural, que alberga al 70% del electorado, según observadores. El ministro de Fertilizantes y el de Agricultura declinaron pedidos de entrevista.
"Esto es muy delicado políticamente hablando", afirma U.S. Awasti, director gerente de Indian Farmers Fertilizer Cooperative Ltd. y un asesor informal de funcionarios sobre el tema. La cooperativa de 50 millones de agricultores es el mayor productor de fertilizantes del país.
Los agricultores pagan tan poco por la urea —del tamaño de un grano de arroz— que en algunas zonas exceden la cantidad recomendada por los científicos, lo que desequilibra la química de la tierra, según numerosos estudios locales.
Como los humanos, las plantas necesitan dietas balanceadas para florecer. Demasiada urea sobresatura las plantas con nitrógeno sin reponer otros nutrientes vitales, como el fósforo, el potasio, el sulfuro, el magnesio y el calcio.
En recortes de presupuesto, el gobierno ha reducido o eliminado el subsidio de otros fertilizantes, pero no el de la urea. Eso se debe a que los productores de urea forman un lobby poderoso, y los agricultores dependen de este fertilizante más que de ningún otro; elevar su precio es un riesgo político.
A medida que la fertilidad de la tierra bajó, los agricultores, bajo presión para aumentar la producción, esparcieron aún más urea.
Kamaljit Singh es un agricultor del pueblo de Marauli Kalan en el estado de Punjab, el corazón de la producción de granos de India. El hombre de 55 años dice que los agricultores se sienten estancados. "La salud de la tierra se está deteriorando, pero no sabemos cómo mejorarla", dice. "A medida que pierde fertilidad, se necesitan más fertilizantes".
La creciente demanda y el alto precio de los hidrocarburos —el principal ingrediente en muchos fertilizantes— elevaron el gasto anual del subsidio que paga India de unos US$640 millones en 1976 a más de US$20.000 millones el año pasado.
Los expertos en agricultura afirman que el país no puede darse el lujo de esperar. "El futuro de la producción de alimentos en India corre riesgo si estos problemas no se tratan ahora", afirma Reyes Tirado, un científico especialista en agricultura e investigador de Greenpeace Research Laboratories, un brazo de Greenpeace International.
Con el nuevo plan, el gobierno ofrecerá subsidios a empresas de fertilizantes sobre los nutrientes con los que fabrican, como sulfuro, fósforo y potasio, en lugar de dar el subsidio sobre los fertilizantes en sí. La idea es conceder incentivos para que los agricultores apliquen una mejor mezcla de nutrientes.
En última instancia, el gobierno planea pagar el subsidio a los cultivadores, quienes podrían comprar los productos que prefieran, incluida la urea, entre otras opciones. Sin embargo, el gobierno afirmó que continuaría subsidiando la urea, aunque fijaría un precio 10% más alto.
Awasti, el director de la cooperativa de fertilizantes, afirma que continuar con el subsidio a la urea significa que los agricultores la seguirán usando demasiado y cree que su subsidio se eliminará el año entrante.
En Punjab, Bhupinder Singh, un agricultor de 55 años, esparcía una bolsa de 50 kilos de urea. "Sin la urea, mi cultivo se ve enfermo", dijo en diciembre. "En los últimos 10 a 15 años, la tierra se ha vuelto cada vez más débil. Necesitamos más y más urea para obtener el mismo resultado", agrega.
Singh cuenta que sus cultivos de arroz han caído de 3,3 toneladas por casi media hectárea hace cinco años a tres toneladas. La urea le ha permitido cosechar un poco más, pero no tiene el mismo efecto de hace unos años. Aun así, es tan barata que es mejor usar ese fertilizante que nada. "El futuro no pinta bien aquí", agrega moviendo la cabeza.
—Arlene Chang contribuyó a este artículo.

Centro Ecologista Renacer
Villa Constitución- Santa Fe

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