Alma de Nogal : Los Chalchaleros

lunes, 19 de mayo de 2014

Alfredo Zurita: Dr. Andrés Carrasco y La Ciencia Nacional. DATACHACO

Alfredo Zurita*

Dr. Andrés Carrasco y La Ciencia Nacional
No es correcto, como he visto en la prensa, que el recientemente fallecido Dr. Carrasco haya “demostrado” los efectos “letales” del glifosato sobre la salud humana. Sus experimentos con ranas solo permiten hipotetizar que “podrían” tener efectos más nocivos que los demostrados hasta ahora, y por tanto, el uso del glifosato debería hacerse por ahora con extrema precaución.

    
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Sin embargo tanto los ambientalistas, como los intereses vinculados al cultivo de la soja lo ensalzan o denostan con igual pasión, exagerando probabilidades, cosa harto común en cualquier roce de la ciencia con los negocios, y de los cuales la medicina sabe bastante, porque basta que un nuevo medicamentos muestre una mejora infinitesimal en la evolución de una enfermedad, para que la industria lo empiece a difundir como una panacea, no solo exagerando sus beneficios, sino también minimizando sus efectos nocivos, y sobornando a la profesión de mil maneras para promover el uso, con lamentablemente, gran complacencia de muchos colegas y sociedades científicas.
Vivimos actualmente en una sopa química, producto de la actividad humana con más de 150.000 químicos cuyos efectos sobre la salud humana apenas han sido evaluados en algunos pocos casos, y en general no en seres humanos, sino en ratas, un mamífero barato, y cuya rapidez de crecimiento y reproducción permiten acortar los tiempos necesarios para las investigaciones. Es el caso por ejemplo de los químicos generados por la combustión de la nafta, que los experimentos con ratas sugieren vinculados a la epidemia de cáncer de mama en mujeres. Que deberíamos hacer en este caso?. Usar los vehículos al mínimo de modo de contaminar el ambiente con estos humos lo menos posible?. Además ahora que la industria automotriz enfrenta una recesión, con despidos?
Sabemos con mucha más certeza que el glifosato, la relación del tabaco con el cáncer de pulmón. Que deberíamos hacer en este caso?. Firmar el convenio OMS que nos obliga a reducir el cultivo que da de vivir a productores y trabajadores de varias provincias argentinas?. Como en Uruguay ahora con la marihuana, hacer un registro de fumadores y venderles solo una mínima cantidad de tabaco o cigarrillos por mes?.
Es imposible hacer por otra parte, y en casi todos los casos, estudios rigurosos, experimentales, sobre efectos en la salud humana, además de por razones éticas, por las grandes cantidades de individuos que serían necesarios, y por los largos plazos necesarios, de allí que las recomendaciones del Dr. Carrasco, y otros autores, son hacer estudios epidemiológicos sobre lo que ya ocurrió, o va ocurriendo con su uso en seres humanos, de modo de extremar en caso necesario las precauciones, o eventualmente prohibir su uso, como ya ha ocurrido con otros agroquímicos.
El Dr. Carrasco se hizo conocido en Chaco a raíz de una patoteada cuando vino a dar una conferencia en la Leonesa – Las Palmas, que auspiciada por los ambientalistas, fué vista como una amenaza por las autoridades políticas locales que veían peligrar fuentes de trabajo y quizás intereses más directos, prolongando de esta forma el hostigamiento al que el Dr. Carrasco fue sometido por el ministro nacional de ciencia, Dr. Barañao y los grandes intereses sojeros.
Pero esta investigación del Dr. Carrasco tuvo un trasfondo político, pues el Dr. Carrasco, desde años atrás sostenía una posición condenatoria sobre la ciencia nacional, cuyos méritos no negaba, pero decía estaban subordinados a intereses de las potencias, más que a problemas del país. Ejemplificaba esto con las líneas de investigación desarrolladas por nuestros tres premios Nobel en Medicina, que fueron útiles a las empresas multinacionales productoras de medicamentos, sobre enfermedades que afectan también a nuestro país, pero quizás no sean las prioridades argentinas, y esta critica parece lógica, pues solo meterse en esas líneas de investigación le asegura a un investigador los recursos necesarios para concretar sus investigaciones. Sino quedará limitado a los mínimos recursos que puede darle el país, y cuando digo mínimos quiero decir que a veces pueden ser menos de cinco mil pesos por año para compra de equipo y gastos varios.
Los ejemplos sobran. El actual ministro nacional de ciencia desarrolló técnicas de clonación de animales, que avalan su prestigio como investigador a nivel mundial, pero cuya utilidad para resolver problemas concretos del país parece más que dudosa. La misma institución privada donde se formó el ministro, anunció el mes pasado un hallazgo en cáncer, y la firma de un convenio con una multinacional de medicamentos para ver las posibilidades de uso médico, ya que esta institución privada, fuertemente apoyada por fondos públicos y privados, no tiene sin embargo la capacidad financiera para esta nueva fase, que requerirá no pocos millones de dólares, como ha sido lo hecho hasta ahora con fondos argentinos públicos y privados, sino muchos cientos de millones de dólares.
Investigación básica, versus investigación aplicada es otra forma de presentar el dilema, y por esa razón, decía el Dr. Carrasco que Cuba solo hace investigación aplicada, al no ser suficientemente rica para hacer investigación básica, y usa para ello la investigación básica producida por las potencias. Una acertada iniciativa del ministerio nacional de salud argentino creó una línea de financiamiento para investigación aplicada en salud hace pocos años, y aunque parece haber cierto sesgo partidario en la asignación de los recursos, permite al menos algo de investigación que como nunca podrían llevar a un premio Nobel, nunca podrían ser de interés para los organismos nacionales de ciencia, que llevan todos ellos la marca de Houssay, el médico y primer Nobel, que los creó.
He estado en comisiones CONICET para asignar fondos en investigacion aplicada en salud. Saber si se respetan derechos de salud reproductiva en los hospitales es una investigacion?,era una de las preguntas que me hacían los demas miembros. Es dudoso les decía, pero si no se hace con fondos CONICET, independientes, que ministerio de salud financiará eso?.
Esta posición del Dr. Carrasco le llevó a apoyar en la presidencia del Dr. de la Rúa, el plan de desguace del CONICET, institución de la que formaba parte, formulado por el Dr. Caputo, Secretario de Ciencia de ese gobierno, (y ex canciller de Alfonsín) transfiriendo los investigadores a las universidades. Ante la protesta generalizada de los investigadores y las renuncias de los directivos, el Dr. Carrasco aceptó presidir el CONICET para llevar adelante el desguace, aunque la efímera vida de ese presidente impidió concretarla, pero en el siguiente gobierno el Dr. Carrasco fué designado Subsecretario de Ciencia del Ministerio de Defensa, cargo que tenía cuando hizo su experimento del glifosato con renacuajos y tuvo la pelotera en La Leonesa - Las Palmas.
El temor de los investigadores también era lógico, meterlos en las universidades implica que solo serán financiados si apoyan a los partidos que hoy en día manejan las universidades, y de eso la UNNE es un buen ejemplo. En los 60 se concentraron recursos en una línea de investigación relacionada con los glóbulos rojos, fuertemente apoyada también desde el exterior, por las implicancias que podría tener para desarrollar un medicamento para tratar anemias. En 1973 al ser intervenida la universidad la línea fué desguazada con acusaciones de mantener en forma adrede personas anémicas para facilitar la investigación y también porque algunos investigadores eran opositores. Era una línea que podría haber llevado al investigador principal, que además murió en esa época, a ganar un premio Nobel. La investigación sin embargo prosiguió en otros centros extranjeros, y hoy en día el medicamento basado en esas investigaciones es muy usado en todo el mundo.
De la misma manera, la misma intervención del 73 desguazó un importante grupo de investigación que había en el Instituto de Medicina Regional, vinculado a investigación en Chagas, bajo acusaciones de negociados, y además se inicio una caza de brujas partidaria que llevo a los principales investigadores a emigrar y desarrollarse en otros casos en la empresa privada.
En la óptica del Dr. Carrasco, la empresa Monsanto, al estimular la mega producción sojera con su combo glifosato – soja transgénica, actúa contra el interés nacional, entre otras cosas al producir algo que no consumen los argentinos, sino los chinos, y además destruyendo el tejido social constituido por los pequeños productores, que cultivan cosas que requieren más mano de obra. El tenía ya mucha experiencia en investigación genética en embriones de una rana africana, muy usada como modelo experimental, y se preguntó cómo podría afectar el glifosato a estos embriones. Agregó glifosato al medio de cultivo, y bingo!, aparecieron malformaciones.
Es decir que sería posible que el glifosato pudiera no ser tan inocuo como han mostrado otras investigaciones . Sin esperar que su investigación fuera examinada por otros investigadores, para saber si tenía los méritos suficientes para ser publicada, convocó a una conferencia de prensa e informó a la población, desatando vientos de tormenta, y recibiendo en forma inmediata el apoyo de los ambientalistas, y el repudio de casi todos los sectores vinculados al gobierno nacional y al cultivo de soja, nuestra principal fuente de suministro de dólares.
Es de destacar que del mismo modo que el Ministerio de Defensa avalaba al Dr. Carrasco, también mantenía posiciones divergentes en producción de medicamentos con el Ministerio de Salud, avalando a investigadores del mismo CONICET, que dicen el estado debe apoyar su producción, y fabricarlos por sí mismo, en vez de favorecer e incluso subsidiar a las empresas privadas. De todos modos con el clima creado el Dr. Carrasco terminó migrando al INTI, hasta que el presidente de esta institución fué también desplazado por sus posiciones críticas frente al cultivo de soja en la forma actual, así también como contra la mega minería, y desde 2009 hasta la fecha no paró de dar conferencias en el país y el extranjero sostenido por ambientalistas nacionales y extranjeros.
Según se ha informado esperaba vivir lo suficiente para ir a apoyar a los ambientalistas que se oponen a una planta de Monsanto en cercanías de la ciudad de Córdoba, que ya cuenta con aprobación del gobierno municipal, provincial y nacional, pero que es resistida por los vecinos, o al menos parte de ellos, en una ciudad donde hace pocos meses, y por primera vez en el país se condenó a prisión a un agricultor y un aeroaplicador, por uso de agroquímicos violando las ordenanzas municipales. Se trató de una pena leve, excarcelable, pero hay una segunda causa, por homicidio, contra las mismas personas, porque esa violación del uso podría estar relacionada con el aumento de cánceres en la zona afectada, que probablemente se sustancie este año, habiendo recibido ya la justicia de esa provincia una serie de informes periciales solicitados.
Es de suponer que este juicio por homicidio termine en nada, porque las pericias serán controversiales, y eso mostró un largo informe de la Universidad Nacional del Litoral realizado hace pocos años a pedido de la justicia. Los datos científicos disponibles no permiten afirmar mucho, por lo que habría que investigar más, pero quien, con el curriculum científico suficiente, se meterá en este terreno cenagoso?.
Un par de años atrás tomé el caso glifosato como ejemplo en mi curso universitario de grado en metodología de la ciencia en medicina, y algunos alumnos, hijos de sojeros, protestaron airadamente contra el enfoque “político” del curso. Sus padres ya les habían advertido de que son todas patrañas de ambientalistas, y contrario senso, los ambientalistas me piden moderar criticas metodológicas contra sus estudios, argumentado que se hacen con mínimos recursos, incluyendo profesionales que desconocen elementos básicos de epidemiología, pero que están sensibilizados por algún caso de cáncer que vieron, que podría estar ligado al uso de agroquímicos.
Las universidades en general prefieren “hacer el oso”, con vagas declaraciones de que hay que escuchar a los vecinos, cosa que hasta el Papa hace también, pero sin asignar recursos para investigar el tema, que son reemplazados con también vagas acciones ambientalisto-publicitario-partidarias. En una investigación que también involucraba transgénicos de Monsanto, todas las academias científicas de Francia, se excusaron de opinar, y transfirieron la responsabilidad a la Agencia Europea de control alimentario. Si hay que dar malas noticias, mejor que las digan otros, y no pelearse con nadie en el vecindario.
Mezclar la ciencia con la política es cosa harto peligrosa, aunque la política, o al menos la ideología siempre constituye un trasfondo de la ciencia, y la ultima epidemia de dengue en el Chaco mezcló a tal punto las cosas, que finalmente se pidió a la OMS hacerse cargo del control, pero esto no impidió que con toda alegría a posteriori ministros, intendentes y funcionarios supuestamente técnicos, empezaran a sembrar madrecitas de agua en lagunas, con pantalones arremangados para la foto, con las patas en el barro de la orilla diciendo que eso controlaría el dengue, cosa por ahora absurda. Un pequeño estudio que hicimos con datos de temperatura mostró que de todos modos la epidemia de dengue del 2009 fue más probablemente controlada por la llegada del invierno, que por ninguna acción emprendida, de todos modos tardíamente. Ejemplos de este tipo pueden encontrarse en todos los gobiernos, en todo tiempo pasado o actual.
El Ing. Sola, ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, y Secretario de Agricultura durante la gestión del Dr. Menem, a quien se acusa de haber aprobado el uso de glifosato a la ligera, luego diputado nacional, y presidente de la comisión de ciencia de la cámara de diputados de la nación en 2008, tuvo la iniciativa de invitar al Dr. Carrasco a exponer sus ideas, que están en una minuta en la web. Es interesante que al presentar al Dr. Carrasco dice medio en broma que es muy hábil para conseguir subsidios del CONICET para investigación, aseveración que el Dr. Carrasco acepta también con una broma, y creo, por otras evidencias, que también forma parte de las reglas de juego nacionales. Si un investigador que ademas es Subsecretario pide fondos es medio difíicil que no se los den, aunque se supone no jugará con ellos en investigaciones perjudiciales a la gestión de la que forma parte.
Asi que si se quiere investigar algo, mejor que un buen proyecto, es tener un buen padrino en alguno de los sectores del gobierno, y en alguno de los poderes, ya sean del oficialismo o de la oposición. Al final de la exposición el Ing Sola le agradece y menciona que en la próxima sesión vendrá el Dr. Yanovsky, un gran empresario de biotecnología, precisamente el investigador de la UNNE echado en 1975 del Instituto de Medicina Regional de la UNNE al que me réferi al comienzo, y del cual era director.

Lamentablemente me ha sido imposible encontrar las minutas de las sesiones posteriores o anteriores de la comisión de ciencia de la cámara de diputados de la nación, o de ninguna otra comisión, y supongo que el haber encontrado esta de la exposición del Dr. Carrasco, o fue una casualidad o fue una causalidad, como dice el presidente de nuestra propia cámara de diputados, porque a alguien le interesaba que lo que decía el Dr. Carrasco se conociera fuera de los límites de la comisión, lo cual siempre es muy peligroso, pues una frase muy conocida dice que la política, como las salchichas, mejor no saber cómo se hacen.


*Profesor Titular de Salud Pública
Facultad de Medicina
UNNE

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